miércoles, 9 de enero de 2008

TREN A LAS NUBES (SALTA / ARGENTINA)



Es un tren relacionado con la ciudad de Salta en Argentina y asciende a 4.200 metros de altura en un recorrido de 217 kilómetros. Su velocidad promedio es de 35km/h. Atraviesa 19 túneles, 29 puentes, 9 cobertizos y varias alcantarillas, las cuales son las principales obras de arte colosales que imaginó Richard Maury (el intrépido ingeniero que creó la línea ferroviaria) para concretar la hazaña de atravesar la Cordillera de los Andes en quince horas.



Historia del tren

Unir el norte de Argentina y Chile con un tren cruzando la Cordillera de Los Andes fue un proyecto que tardó casi 60 años en materializarse. Los estudios comenzaron en el año 1889, mientras que la construcción se inició recién en 1920, estando a cargo del Ing. Richard Maury. Luego de innumerables interrupciones, las obras llegaron a su fin cuando los rieles argentinos se unieron a los chilenos. El tercer tren más alto del mundo fue inaugurado el 20 de febrero de 1948, pero su explotación turística recién comenzó hace 30 años siendo administrado por el estado argentino, quien tenía a su cargo los ferrocarriles del país. En 1991 todas las líneas férreas fueron privatizadas y desde entonces el tren turístico pasó a manos de capitales salteños.





El itinerario

El recorrido comprende los primeros 217 kilómetros del ramal ferroviario C-14 que une la ciudad de Salta con el puerto de Antofagasta Chile, sobre el Océano Pacífico. El tren llega justo hasta el espectacular Viaducto de la Polvorilla, donde realiza la primera parada de sólo 20 minutos. Desde allí emprende el retorno por la misma vía.
En su ruta ascendente pasa sin detenerse por las estaciones Alvarado, Rosario de Lerma, Campo Quijano, Quebrada del Toro, Alisal, Puerta de Tastil, Meseta, Diego de Almagro, Cachinal y San Antonio de los Cobres, donde al regresar del viaducto, realiza su segunda y última parada de media hora.

El tren atraviesa veintinueve puentes y diecinueve túneles, mientras va ganado altura trepando en un ángulo menor al 5 %. Un mayor ángulo obligaría al uso de sistemas con cremalleras de gran costo. La necesidad de ganar mayor altura en cortas distancias, se resuelve en dos ocasiones empleando el sistema Zeta. El más pintoresco es el llamado zig-zag de “El Alisal”, donde la formación avanza y retrocede en la misma ladera del cerro, cambiando de vías siempre en ascenso. En uno de los ángulos de la zeta que dibujan las vías, el tren debe ingresar en un túnel curvo oscuro y sin salida de 88 metros de longitud, para cambiar de vías. Con este ingenioso recurso se ganan 54 metros.

Durante el invierno, el tren parte de la ciudad de Salta los viernes y sábados a las 7 de la mañana. Como el viaje es muy largo y la velocidad lenta, el regreso recién está programado para las 22:30 horas. Son más de 15 horas para recorrer un total de 434 Km., partiendo con 1.187 metros de altura para trepar hasta los 4.300. El Tren a las Nubes es el tercero en altura en el mundo; el más alto también cruza Los Andes en Perú, con 4.816 metros sobre el nivel del mar.




La partida

Los pasajeros son convocados en el hall de la estación ferroviaria de Salta, una hora antes del amanecer. Allí, son recibidos por un madrugador conjunto folklórico interpretando las famosas zambas salteñas; bonito detalle que sorprende gratamente a los viajeros en la fría madrugada norteña. Más cerca del andén aparecen los vendedores ambulantes recomendando la compra de hojas de coca para mascar durante el viaje y así evitar los males de la altura. Al cambio, la bolsita de las verdes hojitas cuesta menos de 1 dólar y todos compran ante la promesa que el personal del tren les enseñará a coquear.

El tren parte puntualmente con una formación de 7 vagones para un total de 520 pasajeros y otros coches especialmente diseñados para bar, comedor y consultorio médico para primeros auxilios, bastante visitado cuando alcanzamos las máximas alturas. Docenas de televisores ubicados estratégicamente informan a los pasajeros sobre los detalles del viaje y durante el regreso pasan películas de largo metraje.

Los pasajeros son asistidos en cada vagón por un guía turístico bilingüe, que contesta con cordialidad y sapiencia las preguntas más insólitas sobre la antigua costumbre lugareña de mascar hojas de coca mientras describen el maravilloso recorrido. Como convalidando la importancia de la coca en la región, los turistas son sorprendidos a poco de partir con la degustación del famoso “te de coca”, bien promocionado por sus virtudes para disipar el malestar que acompaña al apunamiento provocado por las alturas. Las próximas tazas de la misteriosa infusión, serán facturadas en el coche-bar a bajo precio.

Un pequeño kiosco vende esos elementos indispensables que siempre necesitamos en los viajes largos y una estafeta postal abordo, permite franquear la correspondencia y postales con estampillas y matasellos exclusivos del tren. Fumar en los vagones está prohibido pero se permite en un pequeño sector muy ventilado localizado entre los coches.




Viajando en el Tren

Al partir de Salta, comienza a despuntar el día. El amanecer nos sorprende atravesando los pueblos aledaños a la gran capital andina. Hace falta recorrer una hora para que los paisajes naturales nos rodeen. Montañas de colores opacos bajo un límpido cielo celeste, salpicado al principio con algunos vacunos, más adelante sólo ovejas y luego apenas algunas cabras, llamas y vicuñas.

El porcentaje de humedad es bajísimo en la zona, casi siempre por debajo del 20 %. Muy rara vez nieva pero los fríos son intensos, agravados por la influencia del viento. En la segunda semana de setiembre del 2003, cuando realizamos este viaje, la temperatura llegó a 12º bajo cero en San Antonio de los Cobres. Allí, nuestro altímetro nos indicaba 3.774 metros y continuamos subiendo hasta los 4.220 que nos mostró en su punto culminante, el Viaducto de la Polvorilla.

Este viaducto mide 260 metros de longitud y está construido a 23 metros de altura sobre el valle. Su trazado es curvo, levemente peraltado y en su recorrido el tren trepa 4,50 metros. Su estructura de hierro principal fue realizada en Trieste, Italia, terminándose las obras en 1932, siendo habilitado recién en 1948.

Luego de cruzar el viaducto en ambas direcciones, los pasajeros son invitados a descender. Los aldeanos aprovechan para ofrecer sus artesanías y prendas de abrigo que tejen a mano con pelo de llama y vicuña. Las cámaras fotográficas de los turistas disparan sin cesar sobre los niños lugareños, inmortalizando la dulzura y candidez de sus rostros muy curtidos por el clima hostil. Mientras los chicos se conforman con unas monedas a cambio del modelaje, los mayores agradecen con humildad los periódicos y revistas que reciben.

La escena se repite a los pocos kilómetros, en la parada de la estación San Antonio de los Cobres. Una pequeña pero prolija ciudad donde en un tiempo no muy lejano abundaba el trabajo proveniente de la minería y del intenso tránsito ferroviario hacia Chile. Hoy la minería ya no se explota y la carga viaja en camión por mejores rutas construidas por los chilenos un poco más al sur. La pobreza y desolación se apoderó de este lugar donde la vida se hace muy difícil.

El famoso tren emprende el largo retorno a Salta sin paradas. Como el camino desandado ya es conocido por todos, los pasajeros tratan de dormir para reponerse de la afección por la altura alcanzada. El coche comedor trabaja a pleno sirviendo un almuerzo poco atrayente en varios turnos fijos. El mismo conjunto folklórico que nos recibió temprano en el hall de la estación, ahora anima a los pasajeros actuando en los pasillos de los vagones. El público responde con entusiasmo porque las interpretaciones son excelentes. El viaje de vuelta se hace largo, pero un par de películas a través de los televisores ayudan a que el tiempo pase hasta la hora de arribo, ya bien avanzada la noche.

En resumen, el viaje en “El Tren a las Nubes” es un viaje único que debe realizarse por lo menos una vez en la vida. El ticket cuesta el equivalente a 65 dólares más los gastos de abordo. En estos tiempos, el precio resulta elevado para una excursión de un día de duración, pero debemos considerar el costo de mantenimiento de 220 Km. de rieles y el material ferroviario necesario.

Fuente:
http://www.uruguaynatural.com.uy/turismo/notas/tren_a_las_nubes_n92.htm

1 comentario:

Matías dijo...

Me encantaría ir de vacaciones al Tren de las Nubes, siempre anhelamos conocer este destino con mis amigos. Ojala podamos ir este año entrante. Saludos
Matías - Hoteles en Salta